Actualmente, el uso de la mano de obra a bajo coste y en condiciones laborales precarias, que a menudo se compone de trabajadorxs extranjerxs (debido a razones complejas relacionadas con las políticas migratorias y la ruptura del sistema económico liberal mundial), se ha convertido gradualmente en una característica estructural del sistema de producción agrícola en diferentes países europeos, aunque no solo ocurre en esos países.
Este sistema garantiza a los empresarios una mano de obra flexible y disponible, al tiempo que minimiza sus costes de producción y reproducción. Esto tiene efectos nocivos en las condiciones de vida y trabajo de los asalariados y en su acceso a la protección social.
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