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Muchas granjas desaparecerán en 2040 si no cambia la orientación de las políticas

6 de diciembre de 2023

Esta semana, la Conferencia Outlook 2023 sobre perspectivas agrarias de la UE ahondará en el panorama futuro de la agricultura europea. En uno de los paneles de apertura, Mathieu Courgeau, miembro de la Confédération paysanne y de ECVC, fue invitado como campesino joven para compartir sus ideas sobre la agricultura del futuro e imaginar cómo será su finca en 2040. Cuando hablamos con él para conocer su punto de vista, Mathieu nos expuso las realidades y preocupaciones de lxs jóvenes agricultorxs de hoy, pidiendo que se tomen medidas para resolver estos problemas.

"En 2040, mi finca ya no existirá. Dado el ritmo al que están desapareciendo las pequeñas y medianas explotaciones en la Unión Europea, éste es el escenario más probable. Me dedicaré a otra cosa y mi explotación se habrá ampliado a otra. Hoy, es para cambiar esta fatalidad que, nosotrxs pequeñxs campesinxs, luchamos.

De aquí a 2040, espero que este ciclo infernal de desaparición de agricultores se haya detenido hace mucho tiempo y que en lugar de quedar sólo 20 agricultores en mi pueblo, haya 30 o 40. Estoy firmemente convencido de que necesitaremos más manos y más cerebros para hacer frente a todos los retos que se nos plantean, ya sean alimentarios o medioambientales.

También espero que mis vacas puedan pastar en los prados. Esto puede parecer muy sencillo, pero en realidad implicaría que hayamos conseguido atajar la crisis climática y que no nos asolen los fenómenos meteorológicos extremos que vuelven la situación cada vez más difícil.

También espero que los niños de mi pueblo coman en el comedor sobre todo productos hechos por nosotros, los agricultores locales, y no del otro lado del mundo, de Nueva Zelanda o Mercosur, como podría ser el caso si seguimos firmando acuerdos de libre comercio.

Y luego, por supuesto, espero ganarme una vida decente y que mis ingresos se compongan esencialmente, no de subvenciones de la PAC ni de créditos de carbono, sino de la venta de alimentos, los alimentos que yo produzco, porque de eso trata nuestra profesión: de producir alimentos para alimentar a la gente. No quedan muchas opciones para conseguir precios remuneradores y estables: hay que regular los mercados agrícolas.

Por desgracia, la esperanza no es suficiente. En su lugar, necesitamos políticas coherentes y la voluntad política de romper con el statu quo actual. Tenemos que dejar de escuchar los intereses de los grupos de lobby de la industria y empezar a anteponer las necesidades y la salud de los ciudadanos. Tenemos que trabajar con la naturaleza, y no contra ella. Es duro, pero los campesinos tienen soluciones concretas que ofrecer, si los responsables políticos están dispuestos a escuchar.

Como pequeño agricultor, espero que la soberanía alimentaria, la visión por la que agricultores como yo han estado trabajando durante los últimos 30 años, pueda transformarse en políticas que sitúen a las personas, y no a los beneficios, en el centro de nuestros sistemas alimentarios.

Por último, espero que, de aquí a 2040, mis hijas se sientan orgullosas del trabajo que he hecho: alimentar a la gente y proteger un pequeño rincón de nuestro planeta. Porque sí, ser agricultor sigue siendo el mejor trabajo del mundo. Sólo esperamos que los responsables políticos tengan la visión y la valentía de hacer lo necesario para protegernos."

Muchas de las soluciones concretas ofrecidas por lxs campesinos figuran en nuestro Manifiesto por una transición agrícola para hacer frente a las crisis climáticas sistémicas, en el que se destacan las acciones que las instituciones deben de tomar para garantizar la supervivencia de las fincas, como la de Mathieu.

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