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Leche: segunda audiencia del Grupo de Expertos de la UE

2 febrero 2010

Posición de la Coordinadora Europea Via Campesina en la audición. Respuestas a las preguntas: Son apropiados los instrumentos de mercado actuales? ¿Qué nuevas herramientas podrían desarrollarse para ayudar a los agricultores a afrontar mejor los riesgos del mercado con el fin de reducir la volatilidad de sus ingresos? ¿Podrían esas herramientas ser compatibles con la caja verde de la OMC? ¿Es necesario organizar un mercado del futuro para la leche?

Audiencia del Grupo de Expertos de la UE sobre la leche – 2 de febrero de 2010. Posición de la Coordinadora Europea Via Campesina 1. ¿Son apropiados los instrumentos de mercado actuales? El objetivo de los instrumentos de mercado debe ser el mantener un tejido de explotaciones de productores de leche en el territorio europeo que puedan vivir principalmente de su producción gracias a un precio de leche justo, ofrecer al consumidor productos lácteos a precios justos. Hoy en día, el mercado se gestiona principalmente en función de los intereses de la industria lechera y de las grandes distribuciones (gestión de excedentes, precios de producción bajos, etc.) • La intervención Es necesario mantener la intervención como red de seguridad en caso de crisis, pero para que no se convierta en una vía de escape permanente, hay que controlar los volúmenes de producción. No obstante, la UE va en dirección contraria desde el año 2003. Hay que actuar también a nivel de importaciones/exportaciones (véase más abajo). • Las cuotas lecheras se deben utilizar y mejorar. Es necesario adaptarlas de forma regular conforme a la demanda. Sin embargo, la UE hace lo contrario al aumentarlas de forma regular desde el año 2003, sin tener en cuenta la demanda, pero con el único objetivo de disminuir el precio de la leche en detrimento de los productores y de hacer que baje el valor de mercado de las cuotas para que “aterricen suavemente” en el 2015. Lo que hace falta hoy en día es anular el aumento anual previsto hasta el 2012 y disminuir la cuota 2010/2011 para adaptarla a la demanda. Acordémonos de que las cuotas lecheras, hasta la reforma en el 2003, disminuyeron enormemente el gasto europeo en el sector lechero (de 6.000 millones en 1984 a 2.700 millones de euros en el 2004). No obstante, no impidieron la desaparición de las numerosas explotaciones lecheras ya que: - La cuota europea estaba fijada a un nivel muy superior a la demanda europea, permitiendo así que la industria presionara para que bajaran los precios, - la aplicación de las cuotas por parte de los Estados Miembros, que tenían gran margen de maniobra (por ejemplo, instaurando cuotas de mercado), se hizo en beneficio de la concentración de la producción en explotaciones de mayor escala. El reparto de las cuotas siguió siendo injusto entre los países (concretamente para los países del sur de Europa y del Este), entre las regiones y entre los productores, lo cual desencadenó la desaparición de numerosas explotaciones. Por ello, hay que mantener un cierto control sobre la producción y mejorar el funcionamiento en función del objetivo citado anteriormente en el primer párrafo. • Las autoridades públicas son las que deben encargarse de la gestión de las cuotas lecheras y más generalmente del control de la producción, en colaboración con las organizaciones agrícolas y demás actores del sector. • Hay que suprimir las subvenciones para las exportaciones . Las exportaciones de precios inferiores a los de los costes de producción, gracias a las subvenciones para las exportaciones o al pago directo desajustado atribuido a los productores de leche, deben prohibirse. A cambio, la UE debería poder protegerse de las importaciones a bajos precios por medio de derechos arancelarios ajustables. También es necesario cuestionar la obligación de importar el 5% de la producción (acuerdo OMC 94) y el hecho de que los pagos directos desajustados se consideren distorsionadores para el comercio, lo cual es falso, ya que permiten a la UE, como fuente de ayudas para la exportación, exportar a precios inferiores a los de los costes de producción, lo que acaba casi siempre arruinando a los productores de leche de terceros países. • Detener cualquier programa de ayuda al cese de actividad: no a la reestructuración de la producción y sí al mantenimiento de un máximo de explotaciones de productores de leche, multifuncionales, bien repartidas por las regiones con vocación lechera agro-climática y de unidades locales de transformación. 2. ¿Qué nuevas herramientas podrían desarrollarse para ayudar a los agricultores a afrontar mejor los riesgos del mercado con el fin de reducir la volatilidad de sus ingresos? ¿Podrían esas herramientas ser compatibles con la caja verde de la OMC? No podemos tratar este tema sin antes recordar que la caja verde de la OMC es un timo para todos aquellos países que no tienen medios para disponer de un presupuesto agrícola importante. La caja verde fue creada por la UE y los EEUU durante la Ronda Uruguay para continuar con las exportaciones a precios por debajo de los costes de producción sin que los países terceros les pudieran acusar de hacer dumping. Para ello les bastó con comprometerse a suprimir a medio plazo las ayudas para la exportación (compromiso que fue parcialmente respetado), y más tarde reducir los precios internos hasta equipararlos con los del mercado mundial (1) y sustituir las ayudas para la exportación por pagos directos a los agricultores que se ven obligados a vender a precios inferiores a los de los costes de producción (esto ha sido la base de las reformas PAC desde 1992). Inventaron una caja verde donde guardar, sin límite alguno y fuera del marco de negociación, los pagos directos desajustados también llamados “no distorsionador” (2). Las reformas PAC desde 1992 han consistido en desplazar cada vez más ayudas de la UE a la caja verde (desajuste de pagos del 1er pilar, creación del 2º pilar). Para los países terceros, no ha cambiado nada: la UE, igual que antes y con nuevos instrumentos, continúa exportando productos agrícolas a precios inferiores a los de los costes de producción, lo que les impide producirlos. La caja verde y el acuerdo OMC no han hecho más que blanquear el dumping económico de la UE y de otros países ricos. El mercado es una farsa. No se trata de desarrollar herramientas compatibles con la caja verde, se trata de desarrollar instrumentos de política agrícola que garanticen precios justos y estables para los productores y los consumidores, una producción de leche duradera y que pueda plantar cara a los desafíos del clima. Si buscamos defender una política láctea legitimada internacionalmente, si deseamos que las explotaciones de productores de leche no desaparezcan de numerosas regiones europeas, será necesario cambiar los planteamientos actuales. Para que los productores de leche puedan vivir de su producción y su trabajo, se necesitan precios justos y estables. Para ello, hay que impedir la formación de excedentes estructurales y reequilibrar el reparto del valor añadido entre la distribución, la transformación, y los productores. Los instrumentos siguientes habrán de reemplazar a los actuales: - desarrollar una gestión mejorada de la oferta, adaptable a la evolución de la demanda europea, y bien repartida entre los estados, regiones y productores en función del objetivo citado en el primer párrafo. - vincular los derechos arancelarios tomando como referencia el coste medio europeo de producción sostenible al cese de todas las exportaciones subvencionadas directa o indirectamente (véase más abajo). - atribuir pagos limitados directos por activo agrícola a las explotaciones lácteas de las regiones desfavorecidas agroclimáticamente, donde los costes de producción son más elevados que la referencia aludida en el punto precedente. - desintensificar la producción láctea cuando esta sea demasiado intensiva y dependiente de la importación de proteínas vegetales y otros insumos. Fomentar en Europa el cultivo de proteína vegetal, así como los métodos de producción láctea más parcos en insumos y en emisión de gases de efecto invernadero. - definir un precio mínimo de producción para tiempos de crisis, por debajo del cual la industria lechera no pueda comprar a los productores. Establecer una transparencia de los márgenes para todo el sector de obligado cumplimiento. 3. ¿Es necesario organizar un mercado del futuro para la leche? La volatilidad de los precios no es fruto de la fatalidad, sino consecuencia de una política agrícola y comercial que nosotros denunciamos y que no responde a los retos actuales a los que la UE ha de enfrentarse. No se trata por tanto de adaptarse a la volatilidad de los precios, sino de generar una política láctea conducente a precios estables, que beneficiarán a todo el sector lácteo y a los consumidores. Así pues, si la UE plantea un mercado de futuro para la leche, lo hace porque, a pesar de la crisis financiera, económica y ecológica, no desea cambiar el destructor marco actual, y acepta la volatilidad de los precios como una circunstancia más, en vez de plantearse unos precios estables y remuneradores como objetivo. 1. La mayor parte de las explotaciones lecheras no cuentan con los medios financieros necesarios para el mercado de futuro (depositar una fianza en la cámara de compensación o clearing house, financiar los reclamos de reposición de margen o margin calls –que aumentan enormemente en caso de fuerte oscilación de las cotizaciones-). Más aún: ¿es de recibo pedir a los productores que se conviertan en analistas financieros? (3) 2. Sólo resultaría interesante para los fondos de especulación, la gran distribución y la industria láctea. Esta última desearía acompañarlo de un sistema de contractualización. De este modo, fijando los precios mediante contratos, las industrias lecheras podrían controlar sus costes de aprovisionamiento, lo que les sitúa en un puesto óptimo para obtener plusvalías por la venta en los mercados de futuros. ¡Contractualización y mercado de futuro son dos herramientas que favorecen a la industria y a los financieros, pero no a los productores! 3. Los mercados de futuro aumentan la volatilidad de los precios, en especial a través de las actuaciones de especuladores, y también mediante las operaciones de cobertura del riesgo-precio de los agentes del sector lácteo. Al fomentar el mercado de futuro como instrumento de control del riesgo-precio se fomenta también la volatilidad de los precios, que son desfavorables para los productores. ¿Puede defenderse esta postura, teniendo en cuenta además que la mayor parte de los productores no pueden intervenir (ni solos, ni de la mano de gestores) en los mercados de futuro? 4. Existe el riesgo de que se produzca una creciente concentración de la industria de los negocios internacionales y de la transformación agroalimentaria. Las bruscas variaciones de las cotizaciones, que se acaecen con regularidad en los mercados de futuros, son muy destructivas. Cada vez que hay una brusca fluctuación, hay gestores que quiebran (los gestores son también, en ocasiones, transformadores de productos agroalimentarios), porque son incapaces de hacer frente financieramente a los elevadísimos reclamos de reposición de margen (margin calls) que han de entregar a las cámaras de compensación (clearing houses). Y esto refuerza la concentración del negocio internacional, y por ende, de la industria agro-alimentaria. Lo que automáticamente aumenta el desequilibrio de fuerzas entre los diferentes actores del sector agroalimentario, en detrimento de los agricultores. (1) Acordémonos de que a ojos de la OMC, el dumping económico en exportación se define no como la exportación a precios inferiores a los de los costes de producción, sino como exportación a los precios del mercado interior del país exportador. (2) No existen ayudas para las explotaciones agrícolas que estén verdaderamente desajustadas con relación a su producción. (3) Las operaciones de cobertura de riesgo-precio en los mercados de futuros no son infalibles. De hecho, para que los agricultores puedan cubrirse contra el riesgo-precio, es obligatorio que, antes de producirse la venta física de la mercancía, su cotización haya alcanzado el precio que se hayan fijado anteriormente. Por desgracia, no existe garantía de que esto vaya a suceder.

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