La pandemia de la COVID-19 ha despertado la conciencia sobre la necesidad de prepararse para una posible crisis en el suministro de alimentos en Europa. En efecto, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, así como las pandemias y las posibles perturbaciones geopolíticas, hacen más frágil nuestro sistema alimentario. Su creciente complejidad, dependiendo cada vez más en los transportes, la logística, el suministro de energía e internet, también lo hacen más frágil.

 

Por estas razones, acogemos con gran satisfacción la decisión adoptada por la Comisión de la UE de abordar esta cuestión en el marco de la estrategia “De la granja a la mesa” y pedimos un ambicioso plan europeo de contingencia para la seguridad alimentaria.

 

Como representantes de los pequeños y medianos agricultores en Europa, desde ECVC, creemos que un plan de contingencia para la seguridad alimentaria debería incluir cuatro niveles:

 

  1. En primer lugar, una estrategia para garantizar una mayor resistencia alimentaria en todos los territorios europeos. Esto sólo es posible si la agricultura es viva y diversificada en todos los países, con un mayor número de campesinas y campesinos. Para reforzar la resiliencia del sistema alimentario europeo, los agricultores, los ciudadanos y las autoridades locales deben estar sumamente implicados en recuperar la soberanía alimentaria sobre las políticas agrarias y alimentarias. Debemos reconocer la importancia de la autonomía dentro de los modelos de producción, ya que la pandemia ha demostrado que depender de los recursos externos debilita modelos de producción.
  2. En segundo lugar, una firme protección y un mejor reparto de los recursos agrarios. Los marcos europeos son necesarios para garantizar que la tierra, el agua y las semillas se gestionen dando prioridad a la resiliencia alimentaria. Destacamos la necesidad de una directiva de la UE sobre la tierra y de políticas que protejan el derecho de los agricultores sobre las semillas (artículo 9 del ITGRFA).
  3. En tercer lugar, la reconstitución de las reservas estratégicas de alimentos en cada país de la UE. La UE tiene una norma según la cual cada Estado miembro de la UE debe tener reservas de petróleo para al menos 90 días, pero no hay ninguna norma para las reservas de alimentos. La mayoría de los países del mundo, como China, Estados Unidos, Rusia o India, tienen reservas estratégicas más fuertes que las nuestras. No podemos depender sólo del comercio internacional para garantizar nuestra seguridad alimentaria, porque todos sabemos que, en caso de crisis alimentaria mundial, los mercados se verán alterados y afectará a la capacidad o el deseo de importar y exportar alimentos. Estas reservas estratégicas deben gestionarse públicamente y servir para equilibrar los mercados.
  4. Por último, incluir la cuestión de la seguridad alimentaria europea en todas las negociaciones políticas internacionales y poner fin a los acuerdos de libre comercio. Esto significa dar prioridad a la soberanía alimentaria sobre otras consideraciones, como la competencia o el acceso a nuevos mercados. El plan debe tener como objetivo la relocalización de las cadenas de suministro de alimentos y la reducción de desperdicios como parte de las negociaciones, garantizando la sostenibilidad y logrando la coherencia en cuestiones medioambientales.

 

La DG AGRI ha lanzado una consulta para recoger análisis y propuestas sobre el plan de contingencia para el abastecimiento y la seguridad alimentaria. Hacemos un llamamiento a nuestras organizaciones miembros y nuestros socios, a las organizaciones de la sociedad civil, y a los ciudadanos conscientes de la importancia clave de la agricultura para que impulsen un plan sólido basado en una agricultura viva y sostenible en toda Europa.

 

Puede leer la respuesta completa de ECVC aquí y responder a la consulta aquí.

 

Contactos

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