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La Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) se ha unido hoy a la alianza de organizaciones que piden el mayor numero de firmas para una petición contra la desregulación de los nuevos OGM. Esta petición forma parte de una campaña europea liderada por una coalición de más de 45 organizaciones campesinas, ecologistas y ciudadanxs de más de 15 países de la UE, en la que se pide que todos los OGM, nuevos y antiguos, sigan estando estrictamente regulados y etiquetados en la UE, con el fin de respetar los derechos de lxs campesinxs y de lxs ciudadanxs a una alimentación y una agricultura sin OGM.

 

¿Por qué esta petición? En la UE existe una estricta legislación[1] sobre los OGM, gracias a la movilización de campesinxs, ecologistas y ciudadanxs, que se oponen mayoritariamente al uso de estas técnicas en la agricultura. Gracias a este marco legislativo, todos los OGM están actualmente sujetos a una evaluación de riesgos y etiquetados, lo que garantiza la seguridad y la transparencia de estos productos para lxs consumidores y lxs agricultores. Sin embargo, bajo la presión de los grupos de presión de la industria de las semillas y de la biotecnología, la Comisión Europea está lanzando propuestas para desregular algunas nuevas técnicas de modificación genética[2], a las que llama nuevas técnicas genómicas, y a las que nos referimos aquí como nuevos OGM[3].

 

Sin la movilización ciudadana, la Comisión Europea y los Estados miembros podrían aprobar durante el primer semestre de 2023 una desregulación de estos nuevos OGM, y por tanto su entrada en el mercado europeo sin evaluación, transparencia ni trazabilidad.

 

Este escenario sería catastrófico para la agricultura campesina y la soberanía alimentaria de lxs europexs.  En efecto, todos los OGM, antiguos o nuevos, están patentados, lo que refuerza el control de las semillas por parte de las pocas multinacionales que dominan este mercado y destruye la autonomía y los derechos de lxs campesinxs a las semillas. Además, aunque estas multinacionales y la Comisión Europea los presentan como una solución milagrosa al cambio climático y a la seguridad alimentaria, los OGM van en realidad de la mano de un modelo de monocultivos intensivos estandarizados que requieren muchos insumos químicos y que no son en absoluto resistentes frente al cambio climático. Por último, los riesgos sanitarios y medioambientales de estas técnicas no se conocen y deben evaluarse para cada nuevo OGM. Es esencial que la UE aplique el principio de precaución para proteger a lxs ciudadanxs.

 

Los OGM, nuevos y antiguos, son absolutamente incompatibles con el modelo de agroecología campesina que  ECVC defiende como solución a los actuales retos medioambientales, climáticos y de seguridad alimentaria. Lxs campesinxs nunca han necesitado OGM para alimentar a la población, y los nuevos OGM no dejan de ser una falsa solución tecnológica diseñada para enriquecer a la agroindustria sin cuestionar un modelo deletéreo para el planeta y para lxs campesinxs.

 

Es absolutamente crucial que estas técnicas permanezcan estrictamente reguladas para garantizar los derechos de lxs campesinxs y de las poblaciones a cultivar y comer sin OGM. Campesinxs y ciudadanxs, movilizémonos para presionar a los responsables europeos y nacionales: ¡Firmemos la petición!

 

Contactos :

Guy Kastler – Grupo de Trabajo de Semillas de ECVC: +33 603945721 (FR)

Antonio Onorati – Grupo de Trabajo de Semillas de ECVC: +39 3408219456 (EN, FR, IT,ES)

Alessandra Turco – Comité de Coordinación de ECVC: + 39 3476427170 (IT, ES)

Para cualquier pregunta sobre la coordinación de la petición, puede ponerse en contacto con Cloé Mathurin (cloe@eurovia.org).

 

[1] Directiva 2001/18
[2]Toda la información sobre la iniciativa política de la Comisión Europea sobre las nuevas técnicas genómicas puede encontrarse aquí: https://ec.europa.eu/food/plants/genetically-modified-organisms/new-techniques-biotechnology_es
[3] Se trata de organismos obtenidos mediante nuevas técnicas/métodos de mutagénesis que han surgido o están disponibles predominantemente después de 2001.