En el contexto de la pandemia de COVID-19, es crucial promover en Europa el anclaje territorial de los alimentos, en productos de temporada y de calidad ecológica en la medida de lo posible, así como promover la diversidad nutricional de las comidas. También para el conjunto del sector de la restauración pública. Por supuesto, la diversidad del plato debe dar prioridad a las frutas, verduras y legumbres, pero es una cuestión de proporción o de peso. Esta adaptación nutricional permitiría explotar mejor nuestras tierras, océanos y mares, con sus numerosos agricultores y pescadores. Sin embargo, para lograrlo, hay que empezar por detener la importación masiva de carne y soja, y promover la agricultura y la pesca europeas.

 

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