Documento de reflexión de ECVC sobre las nuevas incorporaciones en la agricultura

 

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Mayo 2018

 

 

Queremos que las nuevas incorporaciones en la agricultura en todos los estados miembro sea la mayor prioridad de la PAC.

 

La PAC funciona como un sistema de subvención y utiliza alrededor del 40% del presupuesto total de la UE.

 

En vez de ser un sistema de apoyo, este mismo genera cada vez más dependencia por parte de las personas campesinas que reciben constantemente subvenciones para funcionar. La realidad es muy distinta en cada país de la UE para las nuevas incorporaciones: muchos de ellos no emplean esta posibilidad de ayudar a las  personas jóvenes y/o nuevas incorporaciones a la agricultura.

 

Actualmente, los subsidios agrícolas se pagan por hectárea, lo cual conduce a la concentración de tierras y a la concurrencia por tierras agrícolas. Esto hace que el acceso a la tierra sea más difícil para los que quieren incorporarse, especialmente cuando no heredan una explotación. Las ayudas actuales de la PAC han hecho que la tierra sea cada vez más cara, dificultando el acceso a los medios de producción.

 

A la vez, no podemos obviar que tenemos un asunto sin resolver en cuanto a una jubilación digna para las personas que están en edad de dejar la actividad, cuya ausencia hace que no liberen las tierras, continúen cobrando ayudas de la PAC y esto dificulta la incorporación de generaciones más jóvenes a la actividad.

 

Muchas personas campesinas todavía luchan por sobrevivir, mientras los mayoristas se benefician de la cadena alimentaria. Al mismo tiempo, los mercados locales se han erosionado y, a menudo, las granjas ya no tienen un papel en la alimentación de sus comunidades. Del mismo modo, las ciudades dependen de largas cadenas de suministro de alimentos.

 

A las nuevas incorporaciones en la agricultura frecuentemente les resulta difícil entrar en el sistema de subsidios a menos que hereden tierras o derechos. Muchas de estas nuevas incorporaciones, en su mayoría jóvenes, están dando nueva vida a las zonas rurales. Proveen de alimentos para la venta directa a sus comunidades locales, pueblos y ciudades, además de que están comprometidos con las personas, el medio ambiente y el clima de su entorno. Estas granjas a menudo tienen un alto valor social y ambiental y han revitalizado pueblos y aldeas en toda Europa.

A pesar de su valioso trabajo para las regiones de toda Europa, la PAC no recompensa a estas explotaciones jóvenes y campesinas. En muchos casos, sus granjas no producen para mayoristas tradicionales, sino para los ciudadanos, cooperativas y otros puntos de venta directa, como la agricultura apoyada por la comunidad.

Desafortunadamente, la Política Agrícola Común existente no apoya estas nuevas granjas e incorporaciones. En este contexto en el que la ciudadanía exige cada vez más alimentos de alta calidad producidos localmente, ha llegado el momento de ofrecer un incentivo y apoyo a las granjas y campesinas y campesinos que intentan reconstruir los mercados locales fracturados de Europa y dar vida a una nueva generación de personas productoras de alimentos.

 

También es importante, situar la PAC en el contexto más global y ver que tal y como está hoy en día, es una política dañina para los sistemas agrícolas de África, Asia y América Latina. Ante esto la postura debe ser potenciar políticas públicas de protección no orientadas al agronegocio global y sí a la Soberanía Alimentaria y la recampesinización de los pueblos de Europa.

 

En este sentido, la nueva PAC, debería tomar en consideración las recomendaciones de las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques de la FAO, como recomendación de buenas prácticas.

 

Este documento quiere ofrecer propuestas para una nueva política agraria comunitaria, dirigida específicamente a apoyar y estimular la producción y el consumo local de productos agrícolas.

 

CAMBIAR LA AYUDA FINANCIERA

 

En muchos estados miembros de la UE, los nuevos agricultores reciben poco o nada para establecerse en una producción agrícola o ganadera. En muchos casos tienen ya que tener tierras o una granja para recibir este dinero. Además, la suma que recibe está ligada al número de hectáreas que poseen. También existen criterios de exclusión para recibir este dinero, como por ejemplo tener menos de 40 años, tener una renta mínima o incluso poseer un número mínimo de hectáreas.

 

Pensamos que cada persona agricultora que quiera establecerse debería de recibir una ayuda financiera puntual directa. Esta ayuda no tendría que ser relacionada con el número de hectáreas que los campesinos quieren utilizar, sino con la persona que se incorpora y las necesidades específicas de cada incorporación, ya que no es lo mismo una persona que toma el relevo de una explotación y la que comienza una nueva actividad; poniendo en marcha estrategias reales para que mujeres y otros colectivos que defienden la diversidad sexual puedan superar las dificultades añadidas a la hora de su incorporación al sector.

 

En estos momentos, en la Unión Europea el tope de las ayudas es de 70.000 € y el Tribunal de Cuentas tiene analizado que las ayudas a jóvenes son ineficientes porque no se estudia cuáles son las necesidades reales de las incorporaciones. Por ello, sería interesante vincular esta ayuda inicial a necesidades reales vinculadas a una incorporación, como son la necesidad de vivienda, la formación o el mercado. Esto permitiría el vivir en granjas a escala humana, trabajar en garantizar el derecho a una alimentación sana y adecuada y  revitalizar las zonas rurales.

 

Somos conscientes de que la edad media del sector agrícola en Europa es elevada y frecuentemente existen dificultades a la hora de que miembros más jóvenes de las familias campesinas tomen el relevo de las explotaciones familiares. Por ello, también es de considerar la necesidad de un apoyo financiero estructural dirigido a los jóvenes sucesores de las granjas campesinas. Este apoyo puede ser integrado en el segundo pilar de la PAC, dirigiendo eficazmente subsidios a jóvenes que tomen la sucesión de una granja familiar.

 

 

COMPLEMENTO A LA RENTA

 

De la misma manera que es necesario que haya una ayuda financiera a la persona para establecer la actividad, es un reto que las nuevas incorporaciones sean viables en el tiempo. Cuando una persona joven se incorpora, en los primeros años tiene dificultades para poder llegar a una renta digna lo cual en muchos casos lleva al cese de la actividad.

 

En algunos estados miembro una parte de la prima de instalación está dirigida al concepto de salario, pero la realidad nos dice que acaba destinándose a mayores inversiones y esto hace que nos acerquemos a modelos de agricultura más intensiva.

 

Por lo tanto, creemos que las ayudas a la renta tienen que contemplarse también dentro de las ayudas a la instalación y tener la duración de todo el periodo que dura la ayuda a la instalación. Siendo está una medida de tipo regresivo que va disminuyendo la cantidad recibida a medida que pasa el tiempo y los ingresos por la actividad son mayores. Esta ayuda debería ser fraccionada, cobrando mes a mes para asegurarnos que realmente es un complemento a la renta y no va a dirigirse a la inversión.

 

AYUDA A PROCESOS QUE IMPULSAN LA VENTA DIRECTA Y LOS MERCADOS LOCALES PROMOVIENDO LA AGROECOLOGÍA Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
Una manera efectiva de apoyar la producción local y estimular la entrada de una nueva generación de personas campesinas al campo europeo es mediante el desarrollo de una nueva medida de apoyo dirigida específicamente a las granjas que abastecen los mercados locales y regionales.

Este apoyo debe venir a incentivar aquellas experiencias productivas que opten por impulsar las ventas directas y fortalecer los mercados locales en claves de Soberanía Alimentaria. Las personas agricultoras participantes tendrían que cumplir con una serie de criterios:

 

–          La finca tiene un volumen de negocios anual mínimo de las ventas directas de su propia producción (las cifras tendrían que ajustarse según las realidades locales)

 

–          Se puede comprobar que la persona agricultora se dedica activamente a la agricultura como actividad principal.

 

–          La granja puede demostrar que el 75% o más de su producción se consume en un radio de 100 km para productos frescos y 250 km para productos procesados ​​(excepciones para ciertas áreas geográficas / densidades de población, etc.)

 

–          Sin obligación de ser propietario de la tierra, o tener una calificación agrícola específica. Reconociendo también la figura de la persona agricultora-jornalera.

 

 

Los agricultores pueden cooperar y formar cooperativas de productores para incorporarse a los mercados locales. También pueden juntos construir una infraestructura que ha sido destruidas en muchos lugares: lecherías, mataderos y molinos. La PAC debería promover las cooperativas locales y campesinas. La juventud campesina es el factor clave de una zona rural viva, de la producción local y de los sistemas alimentarios regionales.

 

 

AJUSTAR LA AYUDA A LA INVERSIÓN

 

La Ayuda a la inversión debe de ser ajustada. Hasta ahora, para beneficiarse de esta ayuda, los campesinos tenían la obligación de comprar material nuevo. Es inadmisible hacerles correr tales riesgos, imponiéndoles la compra de material nuevo a costes elevados.

 

 

Si la compra de material de segunda mano fuese posible dentro de las ayudas de inversión, los nuevos agricultores podrían aprovecharlas mejor. Garantizando siempre que el material está en buen estado de conservación y en caso de que sean bienes procedentes de la explotación a la que se accede, que los mismos no han sido auxiliados con financiación pública en los últimos años.

 

 

UN SERVICIO DE CONSEJO GRATIS

 

Debería de existir un servicio de consejos gratis para las nuevas personas campesinas. Hasta ahora, en muchos países europeos, existen escasos o ningún servicio de consejos para ellos o son de pago. Emprender un proyecto de granja que sigue los principios de la agroecología es un proceso complejo, sobre todo para los que apenas inician esta actividad. Los servicios de consejos debidamente preparados son imprescindibles para facilitar el establecimiento.

 

Consideramos que estas medidas traerán consigo varios efectos secundarios positivos que ayuden a apoyar y estimular la incorporación de más activos a la agricultura y así promover la producción y el consumo local de productos agrícolas.

 

Como ejemplo de algunos de los efectos que vendrán de la mano de estas medidas nos gustaría mencionar las oportunidades de empleo rural, los beneficios sociales de cadenas de suministro cortas, la mejora de la nutrición, el mejor acceso a los alimentos, la integración de granjas urbanas y periurbanas, la diversificación y descentralización de la producción de alimentos, la reducción de las emisiones del transporte y almacenamiento de alimentos y el reconocimiento del papel de los productores de alimentos en la sociedad.

 

Créditos de foto: ECVC