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La UE necesita una estrategia exhaustiva para preservar y desarrollar una agricultura sostenible en Europa. Esta estrategia debe: producir una cantidad de alimentos saludables y suficientes para alimentar a todos los ciudadanos europeos, reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes tanto de la agricultura como de los sistemas alimentarios, preservar, restaurar y mejorar la biodiversidad en el campo y la naturaleza, crear más y mejor empleo en las zonas rurales y mejorar los ingresos y las condiciones de trabajo de los agricultores y los trabajadores agrícolas. La Iniciativa Agrícola del Carbono (IAC) debe basarse en una agricultura familiar sostenible en la que participen una gran cantidad de agricultores europeos.

 

Reconocimiento positivo de la agricultura beneficiosa para el medioambiente

 

ECVC apoya las soluciones para reducir la huella de la agricultura europea, especialmente el apoyo a la pequeña y mediana agricultura. La agricultura industrial, los sistemas alimentarios globalizados y sus cadenas de valor tienen un enorme impacto climático. Por lo tanto, las políticas públicas deberían apoyar modelos agrícolas que fueran sumideros de gases de efecto invernadero, como un bien público.  Sin embargo, ECVC rechaza la IAC y los créditos de carbono debido al grave impacto que tendrán sobre la tierra, los agricultores y los modelos agrícolas.

 

Falta mencionar la agroecología y cuestionar un cambio radical hacia las nuevas tecnologías

 

La mayoría de las explotaciones agrícolas de pequeña escala (pequeñas en términos de capital) son intensivas en mano de obra y utilizan métodos agroecológicos que favorecen la biodiversidad y actúan como eficientes sumideros de gases de efecto invernadero. Hay estudios que demuestran que una reorientación radical hacia un modelo agroecológico dominante en Europa es posible y que podría alimentar a Europa. Sin embargo, esta hoja de ruta no reconoce a quienes ya utilizan o están dispuestos a utilizar la agroecología, la agrosilvicultura o la agricultura campesina, sino que promueve la inversión en tecnología.

 

La hoja de ruta está orientada hacia soluciones basadas en la tecnología y en la llamada investigación innovadora. Estas tecnologías (transgénicos, edición del genoma, pesticidas, drones, teledetección, etc.) son caras, inaccesibles para la mayoría de los agricultores[1], contraproducentes para hacer frente al cambio climático y a menudo suponen una fuente de endeudamiento. Los resultados de su uso son a menudo imprevisibles y, en general, han demostrado ser perjudiciales no solo para el medioambiente, sino también para la sociedad y la salud. Esto conduce a una disminución del empleo rural, a la despoblación del campo y a la desertificación. Además, cambia la relación de los agricultores con la tierra, privándoles del libre albedrío sobre su territorio y sus herramientas de trabajo. La IAC debería apoyar la innovación dirigida por los agricultores y crear comités de evaluación para que estos participen en las evaluaciones de impacto de las tecnologías.

 

La mercantilización del clima es peligrosa y provoca más daños ambientales y sociales

 

La IAC debe reducir radicalmente las emisiones en lugar de compensarlas. ECVC se opone a cualquier sistema de créditos de carbono y al mercado de carbono.

 

El impacto social y medioambiental de otros mecanismos de créditos de carbono, como REDD+ a escala mundial y la Agricultura de Carbono en Australia, está comprobado y es nefasto. Además, no han conseguido que mejore la mitigación del cambio climático.

 

Hay que poner fin a la especulación de las prácticas agrícolas y de la tierra. Un mercado de carbono en la tierra conducirá a un mayor acaparamiento y concentración de tierras, impidiendo a los y las jóvenes agricultores el acceso a la tierra y dañando la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria. Las subvenciones de la PAC también conducen a un fenómeno similar de acaparamiento de tierras. La CE debe abordar esta cuestión y trabajar en una nueva directiva sobre la tenencia de la tierra.

 

Se necesitan herramientas de regulación del mercado para lograr una agricultura respetuosa con el clima

 

La hoja de ruta anuncia «nuevos modelos de negocio» para las explotaciones agrícolas. Conviene recordar que la función principal de los agricultores es producir alimentos, no vender créditos de carbono. Los agricultores necesitan mejores condiciones para introducir prácticas respetuosas con el medioambiente y el clima en la producción de alimentos. Para ello, necesitan que se les reconozca la cantidad de trabajo que esto supone, sobre todo a través de unos precios más justos para sus productos que no sigan estando por debajo de los costes de producción.

 

ECVC defiende la lucha contra el cambio climático y comparte los objetivos propuestos en la estrategia de la Granja a la Mesa. Sin embargo, vemos que no hay suficientes instrumentos para actuar en los mercados, que hay un gran choque con la política comercial y que no hay suficiente apoyo económico para una transición justa e inclusiva para los y las agricultores en Europa.

 

[1] En total, 235 320 agricultores europeos cuentan con una producción media de 250 000 euros o más.