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Carta abierta: La consulta sobre la “Certificación de las eliminaciones de carbono” es hipócrita

 

Para: Vicepresidente Ejecutivo Timmermans, Comisario para el clima

 

Estimado Vicepresidente Ejecutivo Timmermans,

 

La consulta sobre la certificación de la eliminación de carbono[1] está fuertemente sesgada hacia un enfoque de compensación y crédito de carbono. Sus preguntas de opción múltiple se centran exclusivamente en la creación de un sistema de certificación de las absorciones que dependa de las compensaciones voluntarias del mercado del carbono, lo que excluye una verdadera investigación y consideración de otros enfoques para un marco de eliminación. Por lo tanto, deja poco espacio para las críticas a este enfoque erróneo que, a su vez, tendrá consecuencias devastadoras no sólo para el clima, sino también para las zonas rurales.

 

Aunque nosoros, Coordinadora Europea Via Campesina y los apoyos, los firmantes creemos firmemente que es necesario realizar una transición del sistema agrícola y que lxs agricultores deben recibir apoyo para mejorar sus prácticas, hemos expresado en varias ocasiones que certificar el secuestro de carbono en las tierras agrícolas para obtener créditos que se vendan en los mercados voluntarios de carbono es la solución equivocada. Hasta ahora nuestro llamamiento se ha ignorado. Permítannos recordarles una vez más las razones de nuestras objeciones:

 

Los sistemas de seguimiento, notificación y verificación (MRV) que se centran exclusivamente en el carbono y en la acreditación de las eliminaciones de carbono imponen procesos que imposibilitan la autonomía de lxs agricultores, aumentan su riesgo de responsabilidad y, por tanto, amenazan directamente la soberanía alimentaria. Son a la vez demasiado arriesgados para lxs agricultores e insuficientes para una ambición climática real.

 

  • La autonomía de lxs agricultores sobre sus prácticas se ve directamente amenazada por el hecho de que los mecanismos previstos se gestionan a distancia, por “expertxs” ajenxs que no conocen el territorio en cuestión ni su rico contexto sociocultural y económico. Los mecanismos de MRV son complejos, requieren un alto nivel de “conocimientos técnicos”.

 

  • Mientras la Comisión lo llama “nueva oportunidad”, nosotros vemos que lxs agricultores están soportando todos los riesgos mientras las empresas sólo se benefician. La Comisión no puede permitirse el lujo de ignorar la desesperación que tiene lugar en el sector agrícola. En Francia se registra un suicidio de un agricultor cada dos días[2] . No se puede subestimar el riesgo de la responsabilidad de lxs agricultores por el secuestro transitorio de la tierra. Lo que necesitan lxs agricultores que aplican unas buenas prácticas agrícolas para la sociedad y el medio ambiente es más bien unos ingresos estables y previsibles.

 

  • Los procesos de MRV suponen una pesada carga para lxs agricultores con rendimientos inciertos. La recopilación de dictámenes de expertxs y consultores y los requisitos de datos impuestos en cada una de las fases de los protocolos hacen que lxs agricultores estén expuestos al fracaso y sean aún más vulnerables a la presión y el control externos. La Comisión debe aceptar la relación directa entre la desesperación de lxs agricultores y el creciente nivel de control e intrusión en sus medios de vida. Los protocolos de MRV exigirán que se controlen y registren las acciones más pequeñas de lxs agricultores, e incluso sus ritmos de trabajo y opciones de producción, proporcionando grandes cantidades de datos privados de los agricultores a corporaciones que, en muchos casos, tienen intereses en vender otros productos a lxs agricultores. Consideramos que este control de los datos da demasiada libertad a quienes los poseen para entrometerse en la tierra. Las nuevas tecnologías que restan aún más autonomía de decisión a lxs agricultores no son bienvenidas. [3]

 

  • La recopilación de datos tiene un coste enorme, no sólo lxs “expertxs” ajenxs que vigilan el terreno, sino también el precio de las nuevas tecnologías necesarias para calcular y mantener el secuestro. La Comisión Europea promete un sistema de certificación estandarizado para 2023, a pesar de la proliferación de diversas etiquetas. Una de las más conocidas es la Gold Standard. Para una certificación que permita el acceso a los grandes mercados voluntarios de carbono o a los mercados de cumplimiento como el ETS, puede costar hasta 130.000 euros para la puesta en marcha del proyecto en los dos primeros años, y luego 40.000 euros cada cinco años[4] . Esto no incluye los pagos a todos los expertos y consultores que participan en las diferentes etapas de la ejecución del proyecto. Aunque se insiste en la rentabilidad de este tipo de mecanismos, los costes totales ascienden a cientos de miles de euros, la mayoría de los cuales van a parar a otras entidades y no a los agricultores. Dado el coste de este proceso, e incluso en el caso inesperado de que el precio del carbono del suelo alcanzara y mantuviera una tasa de 100 euros por tonelada, es muy cuestionable que este mercado llegue a ser rentable algún día.

 

Existe un consenso científico, incluso en el último informe del IPCC, de que el secuestro de carbono en los suelos no es fiable debido a la impermanencia y la reversibilidad del carbono.

 

  • El CO2 emitido a la atmósfera permanece durante varios cientos o miles de años. Para compensar realmente estas emisiones, sería necesario garantizar que el carbono en cuestión permanezca secuestrado durante el mismo periodo de tiempo. Sin embargo, eso es imposible: los proyectos se diseñan para cinco o diez años, o un máximo de 25 años. La impermanencia del carbono en estos planes niega por completo la viabilidad del marco de eliminación de carbono de la Comisión.

 

Tal y como se anuncia en la comunicación sobre el Ciclo del Carbono Sostenible[5] , existe un riesgo probado de que este mecanismo de certificación conduzca a la generalización de un mercado de carbono muy cuestionable para la agricultura, y hay que frenar cualquier inclinación en este sentido

 

  • REDD+, el sistema mundial de créditos de carbono para los bosques, es una experiencia desastrosa de cómo los créditos de carbono y los mercados de carbono aplicados a la tierra han provocado el acaparamiento de tierras mediante la expropiación y la vulneración de los derechos de los pueblos indígenas y de lxs pequeñxs campesinxs sin frenar lo más mínimo la deforestación[6]. En Europa, un mercado de carbono en tierras agrícolas provocaría, sin duda, aún más acaparamiento de tierras, ya que los intereses financieros y empresariales estarán dispuestos a sacar provecho de la oportunidad. El problema de la intensa concentración de la tierra, especialmente en los últimos años, es ya demasiado real en Europa y, en un contexto de envejecimiento de lxs agricultores europexs, es extremadamente difícil para lxs jóvenes acceder a la tierra.

 

  • o   El mercado de carbono no funciona, ya que simplemente conduce a la fuga de carbono, que se produce cuando un agente aplica prácticas virtuosas en un lugar pero traslada sus actividades no virtuosas a otro.

 

  • Además, y como ya se ha mencionado, los altos niveles de volatilidad en el precio del carbono terrestre en el mercado del carbono tienen como resultado ingresos nada estables para lxs agricultores.[7]

 

  • En lugar de mercados de carbono impredecibles, volátiles y no regulados, es la Política Agrícola Común (PAC) la que debe utilizarse para mejorar las buenas prácticas y los sistemas alimentarios de forma coherente y holística. Debe apoyar a lxs campesinxs tanto como las prácticas agroecológicas y significativas, algo que realmente falta en la última reforma de la PAC y en los Planes Estratégicos Nacionales que se han dado a conocer hasta ahora. No basta con decir “lxs agricultores deben cambiar” cuando la normativa de la OMC les ha empujado a ir hacia prácticas más intensivas e industriales. Se debe apoyar a lxs agricultores a través de esta transición.

 

Nuestra conclusión al final de este análisis es que el coste económico de la certificación es enorme y sus consecuencias parecen no sólo inútiles sino directamente perjudiciales. ¿Por qué la UE no opta más bien por utilizar fondos valiosos y recursos públicos para apoyar una transición coherente, holística y estable de los sistemas agrícolas y alimentarios? Nuestras exigencias son las siguientes:

 

  • En lugar de invertir tiempo y energía en la concesión de créditos de carbono a la tierra, la UE debería invertir en trabajar para alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo y la Estrategia “de la granja a la mesa”. Deben conducir a cambios profundos en las políticas agrícolas y alimentarias que permitan a lxs agricultores emprender una transición hacia un sistema alimentario agroecológico y sostenible, y apoyar a lxs que ya están prosperando en él. Esta es la forma más eficaz de luchar contra el cambio climático.

 

  • Pedimos una transición urgente para abandonar los modelos industriales intensivos de producción agrícola y ganadera, que son las principales fuentes de gases de efecto invernadero en la agricultura. Le pedimos que intervenga contra la especulación alimentaria y la regule; que detenga los acuerdos de libre comercio y asegurarse de que lxs ciudadanxs de otros continentes no sufren consecuencias nefastas e incluso lxs campesinxs. La UE debería trabajar simultáneamente en la habilitación de los mercados internos y nacionales de la UE . Además, le pedimos que dirija las políticas y finanzas públicas a apoyar los sistemas alimentarios territoriales y las cadenas de suministro cortas con un enfoque de justicia alimentaria y solidaridad con el resto del mundo. Le pedimos que apoye formaciones en agroecología[8] , garantizando el acceso a la tierra a lxs jóvenes campesinxs que luchan por iniciar su actividad.

 

  • Le exigimos que detenga la carrera por el acaparamiento de datos por parte de intereses privados e inversores. Lxs campesinxs no necesitan ni quieren que sus conocimientos sobre sus territorios o sus vidas estén en manos de las empresas.

 

  • Le exigimos que trabaje en una directiva sobre la tierra que permita su redistribución hacia explotaciones más pequeñas y sostenibles, hacia lxs jóvenes y hacia lxs nuevxs agricultorxs.

 

Atentamente

 

Sr. Attila Szocs, Sra. Morgan Ody, Sr. Andoni García, campesinxs y miembros del Comité de Coordinación de ECVC

 

Con los apoyos de:

 

–        Friends of the Earth Europe

–        IATP – Institute for Agriculture and Trade Policy

–        CEO – Corporate Europe Observatory

–        FIAN Belgium

–        CCFD – Terre Solidaire

 

[1] https://ec.europa.eu/info/law/better-regulation/have-your-say/initiatives/13172-Certificacion-de-la-eliminacion-de-carbono-normas-de-la-UE_es
[2]  Mutualidad Social Agrícola Francesa, 2021 https://www.msa.fr/lfp/presse/prevention-suicide-populations-agricoles
[3] https://www.etcgroup.org/who-will-control
[4] COWI, Ecologic Institute e IPEE (2021) Technical guidance handbook – Setting up and implementing result-based carbon farming mechanisms in the EU Informe para la Comisión Europea, DG Acción por el Clima, como parte del contrato no. CLIMA/C.3/ETU/2018/007. COWI, Kongens Lyngby. P 50
[5] COM(2021) 800
[6] Juan Pablo Sarmiento Barletti y Anne M. Larson, “Rights abuse allegations in the context of REDD+ readiness and implementation”, CIFOR Info Brief, no. 190, 2017.
[7] Un ejemplo reciente de la volatilidad de estos precios es el desplome de los precios del carbono en el ETS debido a la guerra en Ucrania en febrero de 2022. Cf. https://www.theguardian.com/ environment/2022/mar/02/eu-carbon-permit-prices-crash-after-russian-invasion-of-ukraine?CMP=Share_AndroidApp_Other
[8] La agroecología debe entenderse en su complejidad. No se trata sólo de buenas prácticas, sino de varios aspectos ecológicos, económicos y sociales, desde los productores hasta los consumidores.