Entre 2003 y 2013, 1 de cada 4 explotaciones agrícolas desapareció en Europa (EuroStat NewsRelease 26/11/2015), una tendencia alarmante que ha comprometido el futuro social y económico de muchas regiones rurales de Europa. A pesar de todo, la UE no parece dispuesta a cuestionar la orientación de libre mercado que nos ha llevado a la situación actual.

 

La PAC actual debe reformarse. Necesitamos una política pública, una política agrícola europea definida por la sociedad civil europea, no por la OMC; políticas agrícolas dentro del concepto de soberanía alimentaria. En las políticas públicas de la UE, como la PAC, sólo el 20% de los recursos disponibles benefician a los pequeños agricultores, mientras que el 80% de la ayuda se destina a una minoría de grandes explotaciones (Schmid, Sinabell, F. Hofreither). Debe darse prioridad al empleo agrícola y rural. Los agricultores deberían tener derecho a guardar sus semillas y a mejorar las variedades vegetales. Hay que fomentar la instalación de jóvenes agricultores. Los ingresos de los agricultores deberían provenir en primer lugar de la venta de sus productos.

 

A nivel internacional, las políticas agrícolas justas y legítimas responderían a una serie de problemas mundiales como el acceso a los alimentos, el mantenimiento y la creación de empleo (en particular en las zonas rurales y desfavorecidas) y la lucha contra el cambio climático. A nivel internacional este trabajo se lleva a cabo dentro de La Vía Campesina y junto con aliados.

 

foto: ©Krasnyi Collective – Karim Brikci-Nigassa