COMUNICADO DE PRENSA

 

La Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) y sus organizaciones miembros alertan sobre las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur

 

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Bruselas, 28 de noviembre de 2017 – La próxima ronda de negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur* tendrá lugar del 4 al 10 de diciembre. En este bloque participan Brasil, Uruguay y Argentina, países que son grandes productores de carne de vacuno y que,  a su vez, son  los tres principales países exportadores de carne de vacuno a Europa.

 

El actual apresuramiento de la UE y del Mercosur por firmar este acuerdo que vienen negociando desde hace 17 años, no es casual: de un lado está la UE aprovechando las oportunidades comerciales creadas por las políticas proteccionistas de los Estados Unidos y, del otro, están las economías más grandes del Mercosur dirigidas actualmente por fervorosos predicadores del libre comercio. Mientras que Macri en Argentina avanza con sus recortes sociales y privatizaciones, el gobierno neoliberal ilegítimo de Temer en Brasil, producto de un golpe de Estado, y que detenta la presidencia temporal del Mercosur, busca apoyo internacional en las próximas elecciones brasileñas. (ver enlace)

 

De aprobarse este acuerdo de libre comercio,  sus efectos sobre las mujeres y hombres del campo, trabajadoras, trabajadores, consumidores y consumidoras de ambos lados del Atlántico, serian devastadores. El tratado propuesto supondría un peligroso avance en el modelo neoliberal y una flagrante violación de los derechos sociales y ambientales de todos y todas. Pondría en evidencia, además, que los compromisos asumidos en la COP 23 para un modelo económico sostenible no eran más que un torrente de retórica hueca de los Jefes de Estado, una artera y mal orquestada artimaña.

 

Al igual que en anteriores negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC), en el Tratado con el Mercosur se ven amenazadas una serie de normas europeas en materia de salud, medio ambiente y bienestar animal. Mas aún,  resulta bastante claro y obvio que nuestros ganaderos y agricultores no podrán competir con las importaciones del extranjero, cuyos precios no permiten competencia alguna.

 

Las inversiones y el desarrollo económico ofrecidos por este TLC beneficiara exclusivamente a las grandes empresas y agronegocios con estrategias empresariales basadas en el comercio internacional. Por lo tanto, el desarrollo que atiende a las necesidades del Pueblo en materia de alimentos de calidad, un medio ambiente saludable, derechos sociales y diversidad cultural estaría subordinado al celo mercantil del gran capital transnacional.

 

A nivel agrícola, este acuerdo con el MERCOSUR, incrementaría los contingentes de importación de productos de carne de vacuno de alto valor añadido de los países sudamericanos. A través de este acuerdo, el Mercosur pone la mira en el sector ganadero europeo. Es asi que exige que la Unión Europea importe un contingente mínimo de carne de vacuno de entre 100 000 y 130 000 toneladas. A cambio, los negociadores europeos exigen a los países sudamericanos, nada menos que la reducción de los aranceles a la importación de productos fabricados por empresas europeas, lo que socavaría la perspectiva de un desarrollo económico y tecnológico autónomo del bloque regional. Además, la UE reclama acceso a la contratación pública y a condiciones preferenciales en el mercado sudamericano de servicios: telecomunicaciones, internet, finanzas y transporte.

 

Europa actúa como lo hizo para el acuerdo sobre CETA y TTIP: en total opacidad, sin consultar a los sectores afectados. Para ECVC y todas sus organizaciones miembros, es hora de oponerse enérgicamente al acuerdo del MERCOSUR.

 

En un contexto en el que las empresas transnacionales (ETN) violan de manera sistemática e impunemente los derechos humanos, sociales y ambientales, un TLC como este sólo exacerbaría las violaciones, ya que no incluye cláusulas vinculantes para la protección de estos derechos. Por el contrario, permitirá que las ETN enjuicien a los Estados que se atrevan a actuar en contra de sus intereses. Las luchas para proteger nuestras zonas rurales, para asegurar una vida digna a los productores y productoras, contra la injusticia social y por la integración regional se verá seriamente amenazada.

 

Debemos buscar acuerdos que den prioridad a las necesidades del Pueblo y que no entreguen en bandeja de plata nuestras tierras, agua, trabajadoras, trabajadores y campesinos y campesinas al sector industrial y a las empresas transnacionales. Los acuerdos que necesitamos son los que nos permitan avanzar en nuestra lucha por la soberanía alimentaria. Es por este camino que podremos responder a los desafíos de nuestra región y del mundo: el cambio climático, la defensa de las comunidades rurales y la seguridad alimentaria.

 

Contacto:

 

•         Antonio Onorati – Comité de Coordinación ECVC: +39 3408 2194 56 – IT, ES, FR, EN

•         Lynne Davis – Comité de Coordinación ECVC: +44 7588 2585 03 – EN

 

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Nota para los editores:

 

* El Mercosur es el Mercado Común del Sur, que reúne a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú como Estados asociados. Miembro desde julio de 2012, Venezuela ha sido suspendida del bloque desde diciembre de 2016.